viernes, 18 de septiembre de 2009

Renazco en la poesía

Sé qué no es lo mejor que he escrito pero es un intento por redimirme hacia el lado correcto.
Alma onírica de inaudito calor,
provienes del verbo, las entrañas,
la sinrazón y el éxtasis;
fuego de vida enaltecida
en palacios y tabernáculos...
por reyes y mendigos.

Honras a la mujer amada;
secreto confeso al mundo
silencio de tumba para ella
y risa pícara del autor.
(Déjame llamarte amada).

Honras al amigo difuso
otrora andanzas de hermanos
son ahora el reflejo funesto
de los caídos en combate.
(Salve, compañero de armas),
y ardid de los traidores.

Honras a la Patria, Patria.
(Cuando era Patria).
Llanto solemne de letras
que dirigen su real alabanza
a las feroces injusticias
que muerden la mano del pueblo.

Llanto solemne de letras
de ver suprimido al oprimido
y por los pilares ostentosos
para el que pueda pagarlos.

Histórica estrella que surcas el cielo
por los puntos cardinales:
De Sumería a América
dejas tu eterna estela por los tiempos
ignorando toda ley de la Física.

Vacilante en las manos y mentes
de aquellos seres que te amaron;
en función dialéctica Creador-creación.
Sucumben en el tiempo,
mas no en la historia;
porque renace en tí
¡bendita poesía! ¡Maldita existencia!

Hoy renazco a través de ti
a pesar de mi mano inexperta
que intenta regresar a tu sendero.
Perdone usted, bella señora
por este osado intento,
pero por vos he de perecer.

En tus manos dejo mi voluntad de vida,
en tu canto pongo a mi madre,
en la fuerza de tu rima: el amor de mi dama,
en tu compás: la bohemia con amigos
y en la rigidez de tu métrica: mi voz a la patria.

¡Qué las letras me bendigan o blasfemen mi epitafio!