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viernes, 18 de septiembre de 2009

Renazco en la poesía

Sé qué no es lo mejor que he escrito pero es un intento por redimirme hacia el lado correcto.
Alma onírica de inaudito calor,
provienes del verbo, las entrañas,
la sinrazón y el éxtasis;
fuego de vida enaltecida
en palacios y tabernáculos...
por reyes y mendigos.

Honras a la mujer amada;
secreto confeso al mundo
silencio de tumba para ella
y risa pícara del autor.
(Déjame llamarte amada).

Honras al amigo difuso
otrora andanzas de hermanos
son ahora el reflejo funesto
de los caídos en combate.
(Salve, compañero de armas),
y ardid de los traidores.

Honras a la Patria, Patria.
(Cuando era Patria).
Llanto solemne de letras
que dirigen su real alabanza
a las feroces injusticias
que muerden la mano del pueblo.

Llanto solemne de letras
de ver suprimido al oprimido
y por los pilares ostentosos
para el que pueda pagarlos.

Histórica estrella que surcas el cielo
por los puntos cardinales:
De Sumería a América
dejas tu eterna estela por los tiempos
ignorando toda ley de la Física.

Vacilante en las manos y mentes
de aquellos seres que te amaron;
en función dialéctica Creador-creación.
Sucumben en el tiempo,
mas no en la historia;
porque renace en tí
¡bendita poesía! ¡Maldita existencia!

Hoy renazco a través de ti
a pesar de mi mano inexperta
que intenta regresar a tu sendero.
Perdone usted, bella señora
por este osado intento,
pero por vos he de perecer.

En tus manos dejo mi voluntad de vida,
en tu canto pongo a mi madre,
en la fuerza de tu rima: el amor de mi dama,
en tu compás: la bohemia con amigos
y en la rigidez de tu métrica: mi voz a la patria.

¡Qué las letras me bendigan o blasfemen mi epitafio!

sábado, 14 de febrero de 2009

Sin título

Puerta eterna, testigo y actor
de la historia más increíble del mundo.
Tres años de pintar el lienzo.
Mano agotada del pintor
que no terminó su obra.
Mujer esférica, ¡claudico!
Arritmia carmesí en la paleta
colorea la partida
en el mural de la vida,
iluminado tan sólo
por la menguante esperanza.

jueves, 15 de enero de 2009

Poema inconcluso

Salí al jardín en búsqueda de preguntas, y al mirar la luna, a la luna morena, vi tu sonrisa que me iluminaba... no hay tempestad en la diáfana oscuridad de la noche, tampoco el gélido abrazo del viento perturba la paz, es tu recuerdo un aliciente para mirar verde el mar, amarillo el cielo y roja la tierra. Tiempo y compás se funden para dar calidez a la memoria.

Tu voz, tus ojos, tus manos, tu cabello, tu olor... fragmentos de girándula que dan forma a tu nombre; y en el estallido de petardo por tu presencia, expandes el gozo como la luz que ilumina los confines del horizonte nocturno, y poco a poco se extinguen; ráfagas fosforescentes y fugaces que son aprehendidas por la eternidad...

Luna contigua al ocaso de agosto,
umbral oscuro, incierto, mas ya sabido;
zarzuela flamenca de ardiente deseo.

Alba gélida de fugaz presencia,
loada en infinita paciencia diurna,
funesto es el campo de tu desdén;
olvido por tumba, rosas por clavos;
¡niña celosa! ¿Qué aguardas?
¿será acaso el fin de los tiempos?
Intrígame en tu canto magistral,
nada mejor que extraviarme en él,
amiga mía, eterna en palabra y acto.

Perfidia no es lo que tus ojos leen;
asusta indagar tu sentir y pensar…
zozobra intermitente, perpetua frustración;
ocultan las letras mi mensaje sensato,
sobrada razón en ellas encontrarás.

Vehemente mujer, piel de nieve;
eterna en el recuerdo, viva en el dolor;
levitas liviana por la postrer trinchera,
atacada no eres, mas tus actos hieren
sobre el saqueado templo de Baco;
concilio hoy te imploro
otrora enemiga, ahora musa perdida.