Alma áurea, cubierta de arena.
El sol en esta tierra, y en la otra
admira la brillantez de tu aura.
Labios de ágata y carmesí
con dientes de perla y nácar.
Por aroma, la húmeda canela
Y cabellos de brillante ferberita.
Tu voz encierra el universo.
Es una sinfonía metálica,
rítmica de veces, otras honda;
eterna por su confines, firme…
y en tu mirada, la oscura materia;
fría por ocasiones, profunda y enigmática
Iluminada por todas las estrellas.
En el abrazo me fundo al calor de los soles
y la materia pierde su forma
porque la historia me ha devorado…
en el tiempo persiste el recuerdo.
¡Materia oscura que das sentido
a la existencia de todo!
Siempre oculta y desconocida
en la perpetua obra del orden y del caos.
Y en la tierra los hombres finitos observan
mas no comprenden tu misterio,
Hace siglos un hombre te observó
y tus secretos no descifró
¿qué ocultas, pícara dama,
bajo el velo de tu rostro?
Reflexiono y reflejo el gozo
de perderme en ese horizonte,
y desde este fragmento multiversal,
tan diáfano e ingrávido
vibro en la emoción dialéctica
de la parte, del todo
que compartimos en esta dimensión.
Lindo regalo, espero sea apreciado. Me quedo con la primera estrofa, muy rica en imágenes y formas.
ResponderEliminarSaludo-te.
sí... y más que rectas y más que curvas. Mas que todo.
ResponderEliminarUn saludo. :)