jueves, 15 de enero de 2009

Boceto


He recorrido galaxias enteras buscando un lugar para vivir y de esta forma sentir todo lo que el multiverso me ofrezca, pues en su infinita sabiduría me proporcionará defectos y virtudes que ayudarán a interpretar lo que de él reciba. Estoy ansioso por sentir.

Transito mundos y los veo para hacer de uno de ellos mi morada, ahora estoy por llegar a un punto en el multiverso el cual parace ser propicio para mí. Voy a millones de kilómetros por segundo mirando paisajes de todas las formas y colores posibles, husmeo por los rincones de ellos para apreciar los más íntimos detalles de su conformación. Cuando piso las superficies, tomo las formas y colores que pertenecen al mundo y así adecuarme a sus circunstanciales y particulares atmósferas. He sido verde, rojo, morado, bajo, alto, con uno, dos, tres y cinco ojos, he sido líquido, gas y sólido, con seis brazos y cuatro pies... variante como el multiverso mismo y sus tesoros encerrados en su interminable frontera; omnipotente maravilla capaz de mirarse a sí misma desde todos los ángulos posibles y en todas sus dimensiones que arman la perfecta maquinaria de la vida.

Un planeta más en mi camino, un punto azul extraviado en los confines... bajo a mirarlo y lo encuentro vacío. Es un lugar bello; bajo para descansar mi mirada y mi condición de energía en él; la forma que obtengo es de un ser blanco con dos ojos, dos manos, dos piernas, y un cuerpo que no había tenido en ningún otro planeta. Me encuentro en un lugar verde, el suelo es muy variable y camino por él, estoy en un alto lugar que da hacia un mar, el contraste me hace sentir un tanto melancólico pues no hay nadie, miro para atrás y veo como los pastizales son acariciados por la brisa del viento; allende el mar hay muchos árboles, nubes verdes en medio de un cielo rojo que acompaña al ocaso de su sol, haciendo de ese instante una postal en mi recuerdo, Debo descender, y me dirijo a buscar a alguien en este planeta, llego a otro cuerpo de agua que es menos que un mar; es un buen momento para ver mi reflejo. Mi rostro es hermoso, los ojos que tengo son del color azul que resaltan con la blancura de mi piel, tan blanca como la nieve que hay en los polos de este planeta... pero hay algo raro en mi mirada pues en el reflejo de mis ojos en el agua se refleja mi rostro, extraño sentimiento. El planeta sigue vacío.

La noche cae, y envuelve a todo el horizonte, arriba puedo admirar la belleza del multiverso. El cielo de este planeta tiene sólo un satélite; nueva sensación inédita que me sorprende al improviso después de mirarla estupefacto por no sé cuánto tiempo, acompañada de otras cuerpos celestes. Seguí recorriendo el planeta hasta que me sorprendió el alba. Estaba en otro lugar bastante extraño, era arenoso y estaba completamente vacío, era un oceano amarillo, sólo eso y el cielo azul que con el caminar del tiempo planetario hacía que la temperatura ascendiera de forma estrepitosa. No pude aguantar más, me convertí en energía y salí de allí.

Me encontré de nuevo en otro lugar, al contrario del anterior, este tenía mucha vegetación, su cielo era gris y de él emanaba agua. Tomé mi forma de ser para sentir todo el ambiente que allí había. La tierra se estremeció repentinamente, y comenzó a salir un líquido rojo del centro del planeta; el contraste de colores percibidos me hacía sentir emocionado, las plantas verdes, el cielo gris, el rojo del magma, el olor de la tierra húmeda me conmovieron tras ver ese espectáculo, solo yo. ¡Qué irónica resultaba la contradicción. Estaba rodeado de vida y me sentía solo! La complejidad de los climas del planeta me hablaban, yo, con debida atención, les escuchaba y respondía pero no había con quien recorrer este mosaico tan complejo de planeta.

Me dirigí a uno de los extremos del planeta, y miré el suelo blanco y frío, sólo que ello no me resultó tan molesto como ese oceano amarillo. El cielo de este lugar era totalmente oscuro, pero a diferencia de la noche o la lluvia, despedía en ciertos momentos luces de colores combinados e indefinidos; poco a poco me convencí de que este era el sitio perfecto para vivir, pero no tenía caso si no había con quien compartirlo. Para despedirme de este planeta y seguir en mi búsqueda fui al primer lugar de mi contacto, parado sobre el risco que daba al mar, grité mi gratitud al planeta por existir, y al multiverso por permitirlo, me convertí en energía y seguí en mi búsqueda, pues tanta belleza tenía que ser compartida con alguien más.

Navegué por todo el multiverso y mi convicción de vivir radicaba en ese planeta azul, Sin más me regresé hacia él, pero encontré que ya estaba habitado y tendría que esperar para estar en casa. La espera valía la pena y mientras llegaba me fui al límite del multiverso, y mirar al otro multiverso colindante, allí estuve mirando la frontera preguntándome porqué no podré ir para allá. La voz del multiverso me indicó el momento para ir a casa: le llamaban tierra.

Uha luz me ciega, estoy haciendo unos ruidos extraños... tengo miedo porque no sé qué pasa. Escucho voces pero no entiendo lo que dicen. Mi miedo se disipa al encontrar cobijo en unos brazos que me toman; alcanzo a ver su rostro y parece que ambos esperamos una reacción, el ser sonrie y me siento seguro al ver ese gesto, pero esa seguridad fue pasajera.

El tiempo hace sus estragos, soy más grande, puedo hacer cosas que antes no hacía y puedo ya comunicarme con otros seres. No tengo idea de cuántos somos y de porqué tengo que ir a algo llamado escuela, sólo sé que allí van más personas que estan en cierto rango de mi edad, y somos muy raros porque lloramos, jugamos y no recordamos los males pasados. Los adultos son iguales, jamás entendí porque mi padre gritaba y mi madre lloraba. Tiempo después mi padre desapareció, y tampoco lo entendí.

La razón y la conciencia maduran al pasar de los años; en el tiempo que llevo aquí he vivido muchas emociones, me gustan los placeres pero no siempre puedo llevarlos a cabo. Me siento inquieto porque el mundo que vi no es en el que estoy. Su ubicación en el multiverso en expansión indica que este era el lugar, pero nada es como lo recuerdo. Ya no hay cielo azul, el verde en el suelo es cada vez menos, es gris y muy duro, veo y noto los conflictos que hay para comunicarnos, hablamos muchos idiomas, pero ni hablando el mismo se llega a un entendimiento, a un punto común... admiro la capacidad del humano para crear, y me aterra su capacidad de destrucción. ¿Qué pasó?

Todos creamos un ambiente, nos miramos pero no nos sentimos, decimos ser concientes pero ignoramos la conciencia que el planeta tiene de nosotros. Me da gusto estar vivo, ser, sentir y ser sentido; sin embargo no estoy seguro sobre la decisión que tomé de venir a este lugar en este momento.

Mis actos en el planeta me llevaron a un momento y a un espacio particular. Allí vi a uno de los seres más bellos que la humanidad podía tener; me sentí atraído por tí... fue muy difícil lograr una relación que permitiese una convivencia mínima contigo pues a veces las historias de nuestras vidas nos hacen reaccionar de ciertas formas ante ciertas circunstancias que se nos presentan. Pasó mucho tiempo y las cosas mejoraron, tanto tiempo esperando ver tu mirada, esos ojos cafés que me recordaron a esa primer tierra que miré, y en el reflejo de tus ojos me encontré con el agua que reflejó mi primer forma humana. En ti miré a toda la humanidad, esa perfección que no había encontrado, ese equilibrio de defectos y virtudes... le diste la perfección al género humano, ¿o es acaso la perfección y belleza del multiverso hecha ser humano?

Cada vez que estoy a tu lado sueño con pasear mi mirada por tu rostro a millones de kilómetros por segundo, por tu cabello, por tus ojos, por besar tus labios perdiendo la noción de tiempo, espacio, masa y gravedad con ese simple acto, tocar tus manos y tomarte de la cintura para estar más cerca, al punto de fundirnos y ser uno. Mas creo que todo esto pertenece a la dimensión onírica del multiverso, pues el amor implica el riesgo del adios, prefiero matarlo y buscar la posibilidad de estar juntos, en cuerpo y energía por siempre, hasta que este ajedréz cósmico se comprima perdiendo una a una sus finitas casillas. Y mientras eso llega, bailar en la danza estelar solos tú y yo. Unirnos en el abrazo de infinitas gravedades para así detener el tiempo.
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COMENTARIO

Tal vez muchos piensen que este texto es una cosa rara y cursi, sin embargo ha resultado de la reflexión de lo que ha pasado para que yo esté aquí. Comprendo bien que hay material para hacer algo más extenso y estoy en ello porque siento que podría enriquecer más la descripción de los ambientes que aquí narro, e incluso ser más específico en otras cosas. Disculpen si lo último suena cursi.

3 comentarios:

  1. EL AMOR ES CURSI, PERO LO VALE
    NC

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  2. :::..


    es un hermoso texto.. no necesariamente necesitas extenderlo mas.. se comprende tu escencia, amigo..

    UnSaludo.
    Keops666 ( WiLLyAMs KaRL ).-



    :::..

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  3. Me parece un texto altamente existencial con un sentido de la necesidad de soltar lo mundano, con la necesidad de ir más allá del pensamiento e internarse por el universo para recoger una semblanza que sirva de elevación hacia lo inmenso y magestuoso que es el universo. le llamaría LA CARENCIA ANTROPOLÓGICA DEL HOMBRE.
    mE PARECE bueno el texto con mensaje subliminal-antropológico y filosófico.

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